Cómo saber si un coche ha sufrido un siniestro

Cuando compramos un coche de segunda mano, hay que revisar muchos apartados para conocer, lo mejor que nuestros conocimientos nos permitan, el estado en el que se encuentra el coche. Se trata, básicamente, de llevarse a casa un vehículo en buen estado que no nos obligue a seguir invirtiendo en reparaciones o, en el caso más grave, nos lleve a tener un accidente. 

Ese último apunte es algo realmente complicado de sufrir, rara vez un coche está tan dañado como para derivar en accidente, aunque la posibilidad existe. Cuando un coche se encuentra muy dañado, nadie suele esconderlo, pero si hay muchos usuarios e incluso talleres que ocultan un posible siniestro. Esto se debe a que, tras un accidente serio y una reparación profunda, un vehículo pierde gran cantidad de valor y su venta se vuelve muy complicada. 

No obstante, existen formas de conocer si el coche que nos interesa ha sufrido algún accidente serio. No deberíamos dejarlo pasar, porque un coche que ha sufrido un siniestro de consideración puede ofrecer algunos riesgos para sus ocupantes, sobre todo si ha sido mal reparado o se ha reparado lo que se llama “siniestro técnico”, un accidente muy grave cuyos daños desaconsejan su reparación. Hablamos por supuesto, de accidentes muy graves que han afectado a la estructura del coche o a otros elementos importantes. Un pequeño choque en ciudad por ejemplo, obliga a cambiar muchos elementos del frontal pero no es grave. 

¿Cómo puedo saber si un coche ha tenido un siniestro?

Aunque no seamos mecánicos ni sepamos nada de coches, podemos llevar a cabo una serie de acciones que nos ayuden a conocer el estado del coche. Pequeños detalles que evidencia o, al menos, dan una pista sobre el estado del vehículo y ofrecen una oportunidad para preguntar a quien nos vende el vehículo. Muchos de esos detalles se pueden apreciar a simple vista. 

De hecho, podemos saber si el coche ha tenido un siniestro sin ni siquiera ver el coche. Existen empresas que ofrecen informes de vehículos a través de internet con datos muy interesantes de cada vehículo. Además, no importa que haya ocurrido fuera de España, esos datos también se registran. 

Otra forma de saber si el coche ha tenido una reparación es mirando el número de chasis. Por lo general, si el coche ha sufrido un accidente serio y ha recibido reparaciones de importancia, se modifica el número de chasis al incluir una R al inicio del mismo en muchos casos. Dicho cambio se refleja tanto en el propio coche como en la ficha técnica el mismo. También es posible que el número de chasis sea otro, evidenciando una reparación de importancia o, lo que resulta todavía peor, que sea un coche robado con documentación falsa. 

Carrocería, detalles a revisar para saber si el coche ha tenido un accidente estructural

La carrocería es lo primero que tendremos a la vista y lo primero que podremos revisar sin siquiera abrir el coche. Es una parte del coche que recibe toda clase de golpes y por supuesto, la primera en recibir daño en caso de accidente. Para evitar que se vea y para que el coche luzca como nuevo, los talleres se afanan en reparar los desperfectos hasta ser muy difícil identificar las zonas dañadas, pero hay diferentes métodos que nos ayudarán. 

Uno de ellos, por ejemplo. es el buen estado de la pintura. Puede parecer algo fuera de lógica, pero si el coche tiene una pintura en muy buen estado quiere decir que se ha pintado hace poco tiempo. No tiene porque ser malo y es posible que el propietario haya querido que su coche tenga el mejor aspecto posible, pero también podría estar ocultando una reparación. 

Si esa zona de la carrocería son las aletas, debemos fijarnos en el interior de los pasos. Que no nos de reparo sacar el móvil y con la linterna, mirar en el hueco donde están las ruedas, estamos en todo nuestro derecho. Hay que buscar restos de pintura, tornillos de sujeción con marcas de uso y los plásticos mal colocados o también descuadrados. 

Las uniones de las partes de la carrocería también son buena zona para revisar. Aunque parezca difícil, hay que comprobar la holgura y separación entre elementos, si hay diferentes tonos de color e incluso de textura (con pasar la mano por encima se puede notar). Los reflejos también son señal de posible reparación y el espesor de la pintura es otro indicio de repintado, aunque más complicado de detectar a simple vista. 

Revisa también puertas, juntas y ventanillas para saber si el coche ha tenido un siniestro

Cuando un coche sufre un siniestro, son muchos los elementos que se ven afectados y que requieren de reparación, sobre todo si el accidente ha sido grave y el impacto muy fuerte. En estos casos, hay que reparar y sustituir un elevado número de piezas que nos servirán de guía para conocer el estado general del coche. Así, por ejemplo, las ventanillas sería uno de los primeros puntos a mirar, cuando lo normal es no prestarles atención. Hay que fijarse en los datos que aparecen en los cristales y en el estado de los mismos. Si están muy limpios y claros, sin mácula, no hay duda de que son nuevos. Si los datos registrados en los cristales no coinciden entre sí, quiere decir que han sido sustituidos

Las juntas de goma de las puertas y los bordes de las piezas de chapa también serán un buen foco de información. Deben de estar bien ajustadas, sin dobleces ni arrugas y tampoco deben existir espacios entre ellas y la chapa. En caso de ver desajustes o espacios libres, prueba a levantarlas. De ser una goma de origen, no podrías levantarla, pero también es cierto que con el paso de los años quizá se haya despegado. Una vez levantada mira debajo y busca soldaduras, que deben ser uniformes y estar pintadas con el color de la carrocería, en caso contrario, se ha realizado una reparación. Busca marcas en los bordes de las piezas de chapas, tales como pintura en tonos distintos o un tacto más rugoso y áspero

No dudes en abrir y cerrar las puertas repetidas veces y fijarte bien en cómo lo hace, si cierra correctamente, si existen huecos o deformidades. Si ofrece un poco de resistencia (aunque sea mínimo) o no se mueve con total soltura, puede ser culpa de una reparación. 

En el habitáculo también se pueden encontrar síntomas de haber sufrido un siniestro

Tras un accidente pocas veces nos molestamos en fijarnos en el coche, lo importante es recuperarse en caso de haber sufrido alguna lesión y luego ya nos encargaremos del coche, que habrá sido revisado por el taller y un perito para su posible reparación. Y es aquí, una vez nos hemos recuperado, cuando llega la sorpresa en forma de factura astronómica. Una factura que muchas veces se produce por el alto coste de sustitución de algunos elementos, muchos de ellos, procedentes del habitáculo

El elevado coste de algunos componentes hace que se escatime en su reparación o sustitución y puede suponer un “chivato” sobre su estado. Así, por tanto, hay que fijarse en los paneles y tapizados. Los primeros deben estar bien montados, sin descuadres ni deformación, mientras que la tapicería debería mostrar un desgaste que concuerde con los años y kilómetros del coche. El tapizado del techo puede sufrir algunos daños en caso de accidente y lo más normal es que se descuelgue o muestre algunas arrugas motivadas por el impacto de un airbag o del propio cuerpo del ocupante. 

Las tapas de los airbags son un indicador claro, ya que un aspecto demasiado nuevo supone que han sido sustituidas y por tanto, los airbag han saltado. Algunos airbag de cortina pueden hacer auténticos destrozos en caso de activarse y se pueden apreciar en las zonas del techo próximas a las ventanillas en forma de arrugas, recosidos y holguras. Importante, muy importante, es revisar el testigo del airbag. Este debe encenderse al poner el contacto y se apaga después de tres segundos aproximadamente. Debe encenderse siempre, por ley, así que en caso de no hacerlo es indicador de algún fallo y lo normal es que hayan retirado la bombilla que lo ilumina o lo hayan tapado para que no se vea.